Algunas notas sobre Literatura y humor escatológico

Por Carolina Aiassa

 Carolina Aiassa

Carolina Aiassa: Es psicoanalista en Córdoba, Argentina. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) Adherente del Centro de Investigación y Estudios Clínicos (CIEC)

 

Tal como nos lo dice Jones, la experiencia demuestra el interés
- en este punto supone que el interés es el interés viviente,
el interés biológico –que el sujeto, tal como lo descubre en el análisis,
tiene por sus excrementos, por la mierda que produce…”1 Lacan

 

Lacan nos dirá que la “caca” adquiere fácilmente la función de agalma, por su relación al falo y en tanto simboliza la castración. Pero resulta que este agalma ha pasado al registro de lo nauseabundo por efecto de la disciplina.

A la luz de esta reflexión podemos comprender la proliferación a lo largo de la historia de la literatura escatológica, que no se caracteriza por su abundancia, pero si por su persistencia en el tiempo y en los distintos movimientos artísticos.

La encontramos en la literatura antropológica, mitológica, y literaria. Tomando -como intentaré contarles en este recorrido- diferentes estatutos en la civilización.

Siguiendo a Humberto Eco en su Historia de la fealdad,2 él propone una triada interesante: “Lo feo, lo cómico y lo obsceno” bajo la cual el autor ubica a la literatura escatológica, como tratamiento de los excrementos y del objeto anal a lo largo de la historia.

El ser humano se ha sentido más o menos incómodo, en la sociedad occidental, ante todo lo referido a los excrementos y a los desperdicios ya que producen repugnancia y sobre todo pudor. El pudor como nos indica Freud,3 que es uno de los diques pulsionales, ha sufrido variaciones. Pero también podemos vislumbrar que en aquellas culturas en donde el pudor ha tomado excesiva relevancia aparece su opuesto: la obscenidad, como aquello que está fuera de escena.

La literatura “obscena” muchas veces fue escrita como una manera de provocación, pero otras simplemente para hacer reír.

Ya Aristófanes (423 a C) y Esopo en el siglo III, han escrito textos cómicos sobre los excrementos. En estos textos van de la mano la comicidad y lo obsceno, como una especie de rebelión.

Luego la Edad Media fue una época llena de contradicciones en la que las manifestaciones públicas de piedad y rigorismo iban acompañadas de generosas concesiones al pecado y la suciedad como nos muestra buena parte de la narrativa de la época. Solo en los carnavales se subvertía el orden social, allí se desplegaban todos los rasgos bufonescos y vergonzosos de la vida popular.

Estos fenómenos artísticos y culturales sufren un vuelco en el Renacimiento. Es a partir de Rabelais con “Gargantua y Pantagruel” escrita en 1532  que se traslada lo que pertenecía exclusivamente a la literatura popular hacia la literatura “culta”. Se convierte en sátira del mundo de los cultos y asume una función filosófica. Es una sociedad que defiende lo humano y terrenal sobre lo divino, lo obsceno se convierte en una orgullosa afirmación de los derechos del cuerpo. Lo obsceno con el Renacimiento entra en una nueva fase -el arte todo, no solo la literatura de las clases cultas, se arroga públicamente el mismo derecho que a escondidas se le concedía a la plebe.

Encontramos también en Quevedo4 a la escatología como parte de su obra satírica y burlesca, participando  de este viraje en el género literario.

En este movimiento se va  borrando la distinción entre lo decible y lo indecible.  Lo feo se separa de lo obsceno. Este se convierte en motivo de delicado entretenimiento en la literatura licenciosa del Siglo XVII y XVIII, pese a que un autor como Sade recupera todos los rasgos más repugnantes. No obstante lo que antes se consideraba obscenamente feo, se trata en la literatura del siglo XIX como aspectos realistas de la vida cotidiana. Algunos ejemplos son Madame Bovary de Flaubert, el Ulises de Joyce y sus cartas de amor a Nora, las novelas de Lawrence y de Miller, que en el momento de su aparición produjeron escándalos.

Como señalé anteriormente muchas de estas obras fueron escritas con el solo propósito de hacer reír, entonces bien vale detenernos en el humor.

La broma más antigua del mundo fue rastreada hasta 1900 a.C. y sugiere que el humor escatológico era tan popular entre los pueblos antiguos como lo es hoy en día.

Este tipo de humor forma parte de la comedia y de la sátira . Nace como un “atentado a la solemnidad”, seguramente por este motivo es el más elemental, el más infantil, el más rudimentario, pero también el primero.

Ya Freud nos hablaba de la elevada ganancia de placer que procura el humor,5 quizá en este caso, el escatológico,  en tanto  corre el velo y muestra lo que se intenta obviar como si no existiera, haciendo subir a escena ese objeto a excremencial.

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Referencias Bibliográficas

  1.   Lacan, Jacques. Seminario 10 “La angustia”. Bs. As. Ed. Paidós, 2006. Página 322.
  2.   Eco, Umberto La Historia de la Fealdad Barcelona. Ed. Lumen, 2007.
  3.   Freud, Sigmund. “Carácter y erotismo anal”. Obras Completas Libro IX. Bs. As. Amorrortu Editores, 1987.
  4.   Roig Miranda, Marie. “Escatología y Filosofía en Quevedo” https://www.google.com.ar/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#
  5.    Freud,  Sigmund. “El Chiste y su relación con el inconsciente” Obras Completas. Libro VIII. Bs. As. Amorrortu Editores, 1987.

Laporte, Dominique. “Historia de la Mierda”   https://docs.google.com/file/d/0B2pra8lhhoOKaFZXcF9jUzRVcUU/edit

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