Deslizamientos progresivos

Por Marco Focchi

 marco focchi

Marco Focchi: Es psicoanalista en Milán, Italia. Analista Miembro (AME) de la Scuola Lacaniana di Psicoanalisi (SLP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP)

 

La demanda, en el obsesivo, tiene características de retención anal, que se traduce en un aplazamiento prácticamente ilimitado de la meta a alcanzar. Por eso, podemos encontrarnos, por ejemplo, frente al estudiante universitario que nunca se decide a rendir las últimas materias, las que le permitirían concluir su carrera, porque el goce de la espera que retiene el objeto prevalece sobre el goce de la realización, que para él significa destrucción, devaluación, descarte. Justamente porque retiene un goce sustraído a la dialéctica con el Otro, el superyó asume entonces un rol de preponderancia.
El efecto del superyó se manifiesta en forma particularmente evidente en la típica conducta - que Lacan describe muy bien - de pedir permiso. Si para el histérico el deseo está preso en la lógica de la transgresión, en la lógica de sans-foi, en el obsesivo, en cambio, justamente por el aplazamiento ilimitado con respecto al pedido del Otro del don de las heces, se verifica al mismo tiempo una dependencia del Otro, es decir la necesidad de subordinarse a la lógica del mérito. Es preciso haber cumplido con el propio deber, para poder gozar del consentimiento del Otro. El goce de la retención, que consiste en procrastinar el pedido del Otro, demorándose en el goce del objeto “no cedido”, se vincula de manera estrecha con una dependencia del reconocimiento, que funciona como una absolución, una vez cumplido el deber. Si queremos pensar esta cuestión en términos primordiales, el niño cumplió con su deber cuando hizo caca, tal como mamá se lo pidió.
Nos encontramos, por consiguiente, frente al tema del exploit.
El obsesivo se somete dócilmente a su deber, cumple con su trabajo, ejecuta sin discutir las tareas más duras y agotadoras. El trabajo es poderoso en el obsesivo - dice Lacan - porque es realizado con ahínco, para liberar el tiempo en el que se despliegan las velas, es decir el tiempo de las vacaciones. Por supuesto, que las vacaciones serán una desilusión: horas de cola en el auto, para alcanzar una maravillosa localidad turística, sobrepoblada e invivible. Aun así, no importa. Lo que cuenta es obtener el permiso del Otro.
Vi a un paciente estar casado con una mujer que no amaba y cortejar a la distancia, por diez años, a la mujer de sus sueños, con pequeños acercamientos progresivos, sin nunca forzar, sin nunca cruzar el umbral del acto. Son esos glissements progressifs du plaisir de los que hablaba Alain Robbe-Grillet.1
Deslizamientos progresivos del placer, me parece una descripción perfecta de las modalidades eróticas del obsesivo: se trata de proceder con pequeños pasos infinitesimales, sin nunca romper los límites, desbordarse, como hace el histérico, y dejar proceder el deseo en la clandestinidad o mimetizarlo.
Lo interesante es que el obsesivo, en esta dialéctica, nunca se pone en riesgo, jamás entra en una situación que implique un peligro para la prenda mayor, la fálica.
De hecho, lo que realmente cuenta, nunca está en juego en el exploit. Su deseo no tiene nada  que ver con aquello sobre el cual el sujeto demuestra sus capacidades. No incurre, en otros términos en la castración, no participa para conquistar el premio, el falo, para acceder al deseo del Otro, porque - dice Lacan - el Otro, con el que el obsesivo juega, al fin y al cabo es siempre un otro sí mismo, un alter ego que, desde un principio, le cede los laureles de la victoria.
Justamente porque el falo está incluido en la demanda, que el vínculo con el Otro no se desarrolla en una dialéctica, en la que el deseo del sujeto es deseo del Otro, sino en una relación de destrucción.
El deseo del obsesivo está bloqueado porque el carácter anal  convierte  a ese deseo en  un deseo de destrucción y el sujeto experimenta el temor -si manifestara su deseo- de poder sufrir una represalia de igual naturaleza por parte del Otro: ser destruido en la misma forma en la que quiere destruir.
En el Seminario 52 encontramos la reformulación de la estrategia del obsesivo que Lacan ya había descrito en “Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis”,3 donde la presentaba como una variante de la lucha mortal entre esclavo y amo. El esclavo se sustrae a la muerte, evita el riesgo que debería de enfrentar en una lucha de puro prestigio. Sin embargo, sabiéndose mortal, sabe que el amo también lo es y, por lo tanto, puede morir. Acepta, entonces, trabajar por el amo y renunciar, mientras tanto, al goce. Queda así a la espera y sufre una doble alienación: la expropiación del producto de su trabajo y la falta de realización de su propia esencia en la obra de ese trabajo, porque, en la actividad que él hace para el amo, “él no está”. ¿Dónde está, entonces? Es a partir del momento, en que el esclavo   anticipa,  la muerte del amo, que él-el esclavo- podrá vivir. Con la muerte del amo, idealmente, empieza la fiesta.
El obsesivo puede trabajar, con un desempeño excepcional, ganarse los elogios de un amo que no lo reconoce y espera, entonces, que éste se muera. Esta lógica desarrollada por Lacan muestra las implicaciones de la demanda anal evidenciada ya por Freud. Coincidir de la satisfacción y la destrucción del deseo, es el verdadero punto de impasse del deseo del obsesivo. La estrategia de los deslizamientos progresivos descripta por Robbe-Grillet es un intento, siempre al límite, de separar el tiempo del goce retenido, del tiempo apocalíptico de la destrucción, realizando la extraordinaria acrobacia de encontrar una satisfacción que no implique la consumación.
 
Traducción: Margherita Guastamacchia Oglietti Versión revisada por el autor.
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Referencias Bibliográfícas

  1. Deslizamientos progresivos del placer (en francés Glissements progressifs du plaisir) es una película francesa de Alain Robbe-Grillet estrenada en 1974.  Sinopsis: Alice es acusada de la muerte de su amiga Nora. Aunque niega su participación, su defensa confusa y con elementos imaginarios es ineficaz. Sin embargo, la abogada encargada de la defensa acepta su versión, al tiempo que se ve emocionalmente atraída por el encanto sensual de la muchacha, accediendo a su universo y pulsiones.
  2. Lacan, J. El Seminario Libro 5 Las formaciones del inconsciente Paidós Buenos Aires 1999
  3. Lacan , J. “Función y campo del lenguaje y la palabra en psicoanálisis”en Escritos 1 Siglo XXI, México 1976
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