No paga, compra. A la droga se la puede comprar sin pagar.

Por Natalia Andreini

 natalia andreini

Natalia Andreini: Es psicoanalista en Córdoba, Argentina. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) Adherente del Centro de Investigación y Estudios Clínicos (CIEC). Responsable del T y A Córdoba.

 
Este recorrido busca rastrear algo de lo que nos enseñan, en el marco del dispositivo analítico, los casos clínicos. Intentaremos precisar a cerca del valor de uso del dinero cuando se compra la droga y el valor de uso a partir del encuentro con un analista.
 
La inspiración que provoca y enmarca éste recorrido está en la frase de Lacan: “los ricos no pagan”1.
 
Esta afirmación inaugura la posibilidad de pensar en términos de que se puede no pagar por más que exista transferencia de dinero. El rico no paga, compra, se refiere a que no paga con goce.
 
“Se imaginan que paga, por razones contables que se refieren a la transformación del plus de goce en plusvalía. Pero de entrada, todo el mundo sabe que él va sumando plusvalía. No hay circulación del plus de goce. Y hay una cosa, muy particular, que no paga, y es el saber.”1
 
Leemos que al comprar y comprar lo que se repite es la compra, no hay circulación, no hay plus de goce, no hay entropía.
 
El adicto compra droga, me pregunto si, acaso, en ese acto paga.
 
La pregunta se apoya tanto en la diferencia que marca Lacan como en la experiencia que inspira la práctica clínica con sujetos que consumen. El consumidor compra, ya no propiedades para acumular como el rico, sino “más de goce”.
 
En más de un caso escuchamos  que la derogación de dinero, el comprar no entra necesariamente  en una cuenta, el sujeto  no  sabe cuánto pagó a veces  ni siquiera qué pagó, hace de todo por obtenerla, robar, pelear, trabajar para otro, etc. Sin medir consecuencias cuando se está en el acto de obtenerla. Se trataría entonces de conseguirla más que de pagarla. Diría que no se encuentran rastros del gesto que implica pagar.
 
El consumidor compra. La hipótesis que, también, quiero conversar es la de que algo de eso se conmueve cuando consigue “pagar” en el tratamiento. No para hacer de esto un dato estadístico sino para interpretar este hecho que se presenta en la clínica y que, diría, funciona como una interpelación a ese goce sin resto de comprar sin pagar.
 
 Cuando algo respecto del dinero entra en la dinámica transferencial ésta se conmueve. Opera un efecto, una extracción de extracción de goce. Que afecta las cuenta e ingresa a una dimensión con  un ritmo  que empieza a esbozar una secuencia, que  inaugura  un antes y un después,  etc.
 
Cuando una intervención funciona interpelando ese goce sin cuenta, eso resuena como una posibilidad de ceder algo de su propia repetición de goce. Ya no repite la compra sino que puede entrar en el juego transferencial algo del orden de su propia repetición o, mejor dicho, de su repetición más propia.
 
En éste tiempo la repetición hace referencia a una denotación precisa de un rasgo idéntico al rasgo unario, un elemento de escritura, un rasgo en tanto conmemora la irrupción del goce. Todo lo cual nos acerca al saber como medio de goce.
 
Cuando la interpelación es eficaz en sus efectos, el dinero utilizado en el marco del dispositivo inaugura una cuenta que implica circulación de goce, entropía. De allí la posibilidad de un ritmo, una serie, una cuenta del uso del dinero y de las dosis de lo que sea.
 
La interpelación con sus efectos facilita el intercambio y el dinero puede ser un vehículo del mismo. Pasaría a tener más las características de los objetos intercambiables, compartibles que de los naturales, los no compartibles. Tal como diferencia Lacan en su seminario de La Angustia2. Es el menos del menos fhi el valor que permite compartirlos. Son los  que obtienen su estatuto a partir del menos (-),  los que se hacen compartibles, intercambiables. Los que entran en una cuenta, se contabilizan para poder ser intercambiados…”me das dos, te doy uno”. Lacan nos plantea que esto se da en el campo de la competencia.
 
Competencia entendida como una función ambigua que es al mismo tiempo rivalidad y acuerdo.
 
Referencias bibliográficas

  1. Lacan, J. El seminario 17 El reverso del psicoanálisis. Paidós 1992. Bs As. P. 87.
  2. Lacan J. El seminario 10 La angustia. Paidós 2006 Bs. As 
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