La prodigiosa analogía que hay entre el muladar y la cultura Vik Muniz y el Trash-art

Por Pia Liberati

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Pía Liberati: Es psicoanalista en Córdoba, Argentina. Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) Adherente del CIEC Centro de Investigación y Estudios Clínicos

 

Entre el año 67 y 68, Lacan es invitado a dar conferencias en diferentes lugares, para hablar de sus Escritos, que se habían publicado un año antes. La cita que elegí para el títulola tomé  de una Conferencia que él dicta en el Hospital de Burdeos, le habla a residentes en psiquiatría1.

Sin cortes, así como es su topología, comienza refiriéndose a  su enseñanza para luego introducir una diferencia entre el hombre y los animales, dice: “el hombre se caracteriza en la naturaleza por el extraordinario embarazo que le produce –¿cómo llamarlo, Dios mío, de la manera más simple?- la evacuación de la mierda.”2  Y unos párrafos más adelante sorprende con la analogía que les presenta: “Pero en lo que hace a la ecuación gran civilización = tubos y cloacas, no hay excepción. En Babilonia hay cloacas, en Roma no hay más que eso. La Ciudad comienza por ahí, Cloaca máxima. El imperio del mundo le estaba prometido. Uno debería, pues, sentirse orgulloso. La razón por la cual no se lo está es que, si se diera a este hecho su alcance, si se puede decir, fundamental, se  percibiría la prodigiosa analogía que hay entre el muladar y la cultura.”3

Con un estilo provocador, Lacan  resalta la paradoja en juego: siendo un asunto que siempre formó parte de lo que se llama civilización, sin embargo resulta  “tan chocante” hablar del tema. Una gran civilización, señala,  es “en primer lugar una civilización que tiene un muladar. Mientras no se parta de cosas de este tipo, no se dirá nada serio.”4

Muladar, que puede referirse tanto al lugar donde se acumula el estiércol como la basura o cosas inservibles.

En la actualidad, el problema de la basura es universal y preocupa a buena parte de los países del mundo desarrollados. Si hay algo que define a las sociedades contemporáneas es la velocidad con que se consume y la cantidad de material de desecho que se acumula diariamente en las grandes urbes. Se calcula que cada habitante produce un promedio de un kilo de basura al día, lo que redunda en miles de toneladas de residuos anuales.

En ese contexto, encontramos algunos artistas, si me permiten la expresión “lacanianos”,  que reutilizan los desperdicios y los convierten  en nuevos objetos estéticos, componiendo piezas que por esta misma razón se transforman en portadoras de un alto valor de denuncia social, la que supone el consumismo desenfrenado; y al mismo tiempo revelan el empuje de la pulsión cada vez menos regulado que caracteriza nuestra época.

Un subgénero específico dentro del Readymade es lo que se conoce como «arte basura» (trash art o junk art).  Estas obras están formadas principalmente de componentes que han sido tirados. A menudo vienen literalmente de la basura.

El término de Trash-art remite a la posibilidad de crear esculturas, pinturas o piezas a partir de objetos o materiales de desecho o residuos, sin ocultar su origen. La tendencia de producir arte –esculturas, pinturas- a partir de la basura, gana seguidores, sobre todo entre las nuevas generaciones, y ya tiene algunos referentes que se han ganado la admiración del público.

Tim Noble y Sue Webdter, Francisco de Pájaro y Tom Deininger son algunos de los artistas contemporáneos que han captado de algún modo esta analogía que anticipaba Lacan en su época, haciendo surgir la belleza o la denuncia, de un montón de basura.

En esta línea también se puede inscribir a Vicente José de Oliveira Muniz, conocido como Vik Muniz (São Paulo, Brasil, 1961). Es un artista visual que actualmente vive en Nueva York. Comenzó su carrera como escultor en la década de 1980. Se hizo más conocido en 1997 por sus retratos de la serie Chocolate y en 2006 por los retratos con desperdicios. Parte de su tiempo lo ha dedicado a crear obras de arte a partir de basura.

En una entrevista realizada por un diario de Lima, él refiere: “La revolución industrial transformó nuestra percepción y para ello la fotografía fue una herramienta muy importante. La gente empezó a acceder al mundo a través de la imagen, y a generar deseos que no podían ser satisfechos. La dicotomía entre el ser y querer ser se exacerbó sin mesura. Para mí, la definición de exceso es la discrepancia entre lo que necesitas y lo que quieres tener.” 5

El trabajo del artista formó parte del documental Waste Land. En 2010, este documental dirigido por Lucy Walker, contó con su trabajo  en uno de los vertederos de basura más grandes del mundo, Jardim Gramacho, en las afueras de Río de Janeiro. La película fue nominada para el Oscar a la Mejor Película Documental en los Premios de la Academia, en 2011.

Mientras visitaba a su familia en su país de origen, por casualidad se topó con un gran vertedero donde vio a personas recogiendo y ordenando cosas de las basuras que podrían serles útiles. En lugar de hacer retratos de estos clasificadores como había planeado en un principio, se le ocurrió hacer lo mismo que ellos: comenzó a ordenar distintos restos de basura y cosas rotas para formar obras de arte. Estas imágenes no solamente llaman la atención por los elementos con las cuales están formadas, sino también por sus grandes dimensiones, ya que algunas ocuparon amplias extensiones para poder ser creadas.

Volviendo al título de este artículo, quisiera resaltar que cuando decimos “analogía”  (por alguna contingencia del lenguaje se incluye lo anal en esa palabra) entre el objeto anal y la cultura, estamos refiriéndonos también a lo que Lacan desarrolla en las últimas clases del Seminario 10, especialmente el capítulo titulado “De lo anal al ideal”.  Se puede ver allí, tal como él lo señala, que “la relación del sujeto con un objeto perdido del tipo más repugnante muestra un vínculo necesario con la producción idealista más elevada.”6 Es, de alguna manera, lo que los artistas Trash-art de nuestro tiempo han sabido captar en sus obras.

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Referencias Bibliográficas

  1. Lacan, Jacques. “Mi enseñanza, su naturaleza y sus fines” en Mi enseñanza.  Editorial Paidós, Buenos Aires, 2007. Página 87.
  2. Ibid, página 84-85
  3. Ibid, página 87
  4. Ibid, página 86
  5. Vik Muniz. “Vivimos en medio de un basural de información”. Diario El Comercio – Lima. Entrevista realizada el 21 de enero de 2014.
  6. Lacan, Jacques. El Seminario 10. La Angustia. Editorial Paidós. Buenos Aires, 2006. Página 333.

 

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